viernes, 1 de julio de 2011

Historia de los condimentos: El Vinagre



Este relato se lleva a cabo entre reyes y reinas, guerras, plagas y peste, banquetes y vino.  Hoy día nos referimos al vinagre como un ingrediente más en nuestra alacena, pero es un hecho que debemos de referirnos a él como el  condimento de los condimentos y su historia se remonta a sucesos que datan de la prehistoria. 
El origen del vinagre es una de esas afortunadas casualidades que nunca vienen indicadas en ningún documento histórico.

Entre la medicina y los alimentos más antiguos conocidos por los humanos, lo más probable es que su descubrimiento ocurriera hace unos diez mil años, coincidiendo
con la llegada del vino, ya que el vinagre es el siguiente paso natural tras la fermentación alcohólica de éste. Las primeras referencias escritas que se conocen sobre el vino y el vinagre datan de la medicina en Babilonia, alrededor del 5000 A.C. Las uvas, los higos y otras frutas mediterráneas también proporcionaron las sustancias fermentables de las que se obtuvieron diversos vinagres.

Existen pruebas de que los arios y otras tribus nómadas del norte de Europa y Asia utilizaban manzanas para hacer una agria bebida fermentada.
Durante muchos miles de años, el uso del vinagre se extendió a los fenicios, egipcios, griegos, romanos y, por lo tanto, al resto del mundo occidental.

De este modo, diversos usos favorecieron el desarrollo de este singular líquido y el vinagre pronto se hizo indispensable como método para intensificar el sabor de alimentos y como sustancia para conservarlos, así como medio curativo y cosmético.

Antes de la llegada de la tecnología moderna, el vinagre, además de la salmuera, era el principal modo de conservar los alimentos. La naturaleza ácida del vinagre retarda la aparición de bacterias nocivas en los alimentos.

Las propiedades del vinagre aún se subestiman.   Aún cuando no hubiera existido vida humana en la tierra, se encontrarían vestigios de vinagre en cualquier charco formado bajo un árbol frutal, en un huerto de manzanos o en cualquier ciénega o pantano bajo árboles frutales.

La fermentación de azúcar y agua produce etanol y las bacterias aerobianas lo convierten en vinagre.  Cualquiera puede confirmar el proceso simplemente  colocando un pedazo de manta de cielo sobre un frasco con cidra y dejándolo al aire libre por espacio de un par de semanas.  El jesuita Atanasio Kircher, aficionado a la ciencia, inventor y coleccionista, en uno de sus descubrimientos con el primer microscopio al inicio del siglo 17 descubrió que el vinagre se combinaba con lo que él llamó “gusanos” – realmente los microorganismos que veía eran las bacterias de fermentación. 
La cidra tiende a ser embriagadora, la miel tiende transformarse en aguamiel y todo, prácticamente todo tiende a terminar convirtiéndose en vinagre. 

 La contaminación industrial así como la economía a gran escala han eliminado una buena cantidad de fermentos que originalmente se hacían presentes alrededor de las viviendas por lo que hoy es más difícil que el proceso se lleve a cabo por factores simples de la naturaleza.
En el pasado, nadie pensaba en elaborar vinagre: el proceso simplemente sucedía.

Hay un pasaje escrito por Livio donde describe cómo Aníbal utiliza vinagre y fuego para cruzar gigantescas rocas atravesando los Alpes en el año 281 A.C.  El vinagre disuelve la piedra caliza pero los Alpes están hechos de granito.  Plinio trata de encontrarle un sentido al texto de Livio argumentando que los mineros españoles en el siglo 18 utilizaban vinagre como material explosivo. Entonces, cual es el ingrediente que nos está haciendo falta?  Se habrá extraviado con el tiempo la fórmula del vinagre explosivo así como la del fuego eterno griego o la piedra filosofal? 
Los mitos leyendas y extensos textos sobre alquimia colocan al vinagre en un papel protagónico debido a su inmenso poder.  Paracelso el místico, alquimista y sabio recetaba como antibiótico beber un vaso de agua adicionado con una gota de orina del paciente añadiéndole suficiente vinagre balsámico.  El debate histórico respecto a las propiedades del vinagre, y si produce explosiones o si realmente Aníbal hizo estallar las rocas graníticas y posteriormente escribir largos tratados al respecto, resulta absurdo. 
Aún así también se dice que Cleopatra disolvió unas perlas en vinagre para ganar una apuesta y que el ejército de Luis XIII la utilizaba para enfriar sus armas y cañones así como para evitar que se oxidara la artillería imperial.

El vinagre era el remedio más eficaz para evitar el contagio de la peste.  El vinagre ha sido el centro de la medicina desde el tiempo de Dioscóride quien dejó un gran acerbo de recetas médicas que combinaban excrementos animales y vinagre. Galeno la utilizó con frecuencia como solvente en sus medicamentos. Hipócrates la utilizaba para lavarse la cabeza después de curar a enfermos extremadamente sucios. 

En el siglo VII el griego Paulus Aegineta exhortó su uso como el remedio absoluto para prevenir el contagio de la peste.  Al momento en que la peste azotó Inglaterra en 1665 su efectividad era ya tan reconocida que la gente depositaba sus monedas en un receptáculo lleno de vinagre en lo alto de una cruz medieval conocida como la “Piedra del Vinagre” en la creencia de que el vinagre desinfectaría la moneda circulante de la peste previniendo así su propagación.  
Las pinturas y grabados de médicos alemanes que llevan puesta una máscara que parecería un pájaro nos intrigan? No hay esoterismo sino fines prácticos. La careta era precisamente para que en el pico se colocara vinagre y otros aromatizantes y combatir el contagio con la epidemia que asolaba vastas regiones.
Tal vez la historia más famosa relacionada con el vinagre es aquella de los Cuatro Ladrones de Marsella (una fusión entre un cuento de Marsella del siglo XVII y otro cuento de Toulouse de comienzos del siglo XVIII) y dice así: 
Durante un terrible brote de peste, cuatro ladrones atravesaban la ciudad irrumpiendo en casas de vivos y muertos robando todo lo que estaba a su alcance.  Cuando la policía los atrapó, les prometieron salvar sus vidas siempre y cuando revelaran su secreto mediante el cual no se contagiaron de la enfermedad. 
La receta que aquellos 4 hombres dieron esa noche es la siguiente:
       -   1 cucharada de cada una de las siguientes hierbas secas:
            lavanda, romero, salvia y hierbabuena, menta, ruda, espliego y clavo
-       2 o 3 hojas de laurel
-       2 cucharaditas de ajenjo seco
-       1 cucharadita de diente de ajo seco
-       1 cucharadita de clavo en polvo
-       1 cucharadita de canela en polvo
-       2 y ½ tazas de vinagre de sidra
Tapar y dejar macerar en un lugar muy soleado por espacio de 10 días.  Posteriormente colar el líquido por un pedazo de manta de cielo y verter en una botella – es decir, filtrarlo y embotellarlo.

Por supuesto que el trato no se llevó a cabo y los cuatro perdieron la vida, pero desde entonces en toda Francia se comenzó a producir un vinagre balsámico que se bautizó como el Vinagre de los Cuatro Ladrones. 



El sombrero y quien lo porta.

imagen cortesía de Cathy
El sombrero se ha convertido en una referencia histórica o una forma ingeniosa y ocurrente de traer el pasado al presente. 
Dado el reciente evento de la boda real en Gran Bretaña, han pasado frente a nosotros cantidad de fotografías de mujeres con hermosísimos sombreros e imágenes de otras quienes con su elección se convierten en su peor enemigo.

Al sombrero se le ha trata con especial reverencia; en boutiques y aparadores parecería ser que los sombreros le hacen una seña al transeúnte con aquella pluma de avestruz, la pieza bordada en lentejuelas y abalorios o el ala que nos recuerda a una mujer pensativa recién salida de una pintura de Jan Vermeer.  Lo más seguro es que muchas de Ustedes no hayan resistido la tentación de probarse un sombrero y se encuentren de repente a una persona que no sabían que existía.  Un sombrero tiene un efecto tan poderoso en la persona que de momento se convierte en un elemento propio de quien lo luce tal como sucedía a escritora danesa Isak Dinesen y su sombrero tipo turbante que acentuaba su ardiente mirada, Virginia Wolf con su sombrero de jardinero que suavizaba sus facciones austeras o Jacqueline Kennedy con el sombrero que marcaba su elegancia y apropiada distinción al inicio de la década de los sesenta.
Scarlet O'Hara en Lo que el Viento Se Llevó corría por los prados de Tara luciendo hermosos sombreros de paja atados con gruesos listones de terciopelo.  Todas las mujeres en las novelas de Jane Austen llevan hermosos gorritos y Gigi de Colette con su gesto aniñado y aquel sombrero tipo marinero la hace irresistible.
El hechizo de un sombrero es que revela cierta personalidad al mismo tiempo que encierra cierto misterio.  Los sombreros a lo largo de la historia siempre marcaron socialmente el lugar que ocupaba una mujer, su importancia o su insignificancia.  En términos simples, a mayor extravagancia e incomodidad mayor el rango social.  
En la Edad Media solo las grandes damas utilizaban aquellos gorros de forma cónica con un velo que flotaba desde la punta y el lienzo de seda que cubría el resto de la cabeza, además de un cuello de lino almidonado que rodeaba el rostro.

Una niña campesina no podía ni darse el lujo de soñar en aquellos deleites tan incómodos.   Una dama sin embargo podía divertirse eligiendo portar un sombrero de pastora o de lechera, así como lo hacía la Reina María Antonieta, cosa que a una campesina jamás se le ocurriría a la inversa.
Quienes se han dedicado a estudiar la Historia del Vestido a través de los siglos concluyen que el sombrero siempre fue sinónimo del rol social.  En el siglo XIX cualquier dama respetable ya fuera esposa, viuda o solterona portaba no uno sino dos elementos que cubrían su cabeza.  Durante el día, la señora se envolvía la cabeza con un gorro de algodón o seda con un entredós de encaje o listón, y era exclusivamente durante un evento o cena de gala que se le permitía llevar la cabeza descubierta . En los años cincuenta los sombreros eran una prenda necesaria para las mujeres, ya sea para salir a comer, asistir a una reunión, jugar cartas o asistir a misa pero en los sesenta y por primera vez en la historia, el sombrero dejó de ser el elemento de distinción social. De hecho, dejó totalmente de ser un elemento básico en el guardarropa de una mujer.   A finales de los setenta la moda volvió a renacer y lejos de seguir encasillando socialmente a la mujer, le permitió demostrar que un sombrero es una forma de reinventarse.

Existen unas cuantas formas básicas de las que parte el diseño de un sombrero y es por esto que dentro de los movimientos de la moda los mismos estilos regresan una y otra vez -más pequeños, más extendidos, en otras telas, con otros abalorios, armados de distinta forma jugando siempre papeles diferentes; aquel sombrero olvidado siempre tiene un regreso triunfal.  El gorro cuya forma asemeja a un suave cilindro medio aplastado que fuera el último grito de la moda antes de la Primera Guerra Mundial, regresó en la década de los 90's en versión más pequeña.  La moda de los sombreros continuó reinventándose.  Incluso las formas curiosas de los gorros y tocados etruscos o el gorro frigio que marcaba la libertad de un esclavo en Grecia irónicamente tuvo la oportunidad de girar en los grandes eventos sociales parisinos.

Hace 5 mil años, las mujeres en Mesopotamia se envolvían la cabeza entre los complejos pliegues de un turbante y estaban confeccionados en telares manuales con fibras delicadísimas con lo que se obtenían piezas de género sutiles y vaporosas.
Estos turbantes de las mujeres de alto rango social requerían de más de un par de manos para enredarlo y plegarlo artísticamente. Realmente suena sencillo pensar que una pieza longitudinal de tela acompañada de la habilidad manual puede crear un sombrero práctico y hermoso al mismo tiempo. 
El Canotier o Sombrero de Navegante fue el sombrero preferido del Almirante Horacio Nelson- héroe de la Batalla de Trafalgar (1805) quien lo hizo elemento obligatorio para su tripulación. Hoy día el Canotier es un elemento requerido como parte del uniforme de algunas escuelas públicas en Inglaterra.  Cuando en 1870 se desarrolló una máquina de coser para la paja o rafia, este estilo de sombrero se hizo extremadamente popular.  Las tres partes del sombrero - la tapa, la copa y el ala- se cosían por separado y se montaban pegándolas con una goma adhesiva.  Se decía que fueron los inmigrantes italianos quienes lo trajeron a América y han sido siempre utilizados por los gondoleros venecianos.   En América se puso de moda al ser utilizado por las estrellas de aquellos filmes musicales de la época de oro Hollywoodense.  Las más exclusivas escuelas de la Costa Este los hicieron uniforme de sus equipos de remo y el inicio de la temporada veraniega se marcaba con la salida de los Canotiers y la ropa de lino y de colores claros.   Los hombres lo llevaban ligeramente inclinado hacia un lado, los niños y niñas hacia atrás en la cabeza y las chicas coquetamente hacia el frente. 

La boina de forma redonda y suave fue utilizada por cazadores  etruscos en el siglo 5 A.C.  y hoy este elemento de moda se deriva del utilizado por los pastores vascos en los Pirineos y producido industrialmente tanto en España como en Francia desde el Siglo XIX. Lo práctico y sencillo de su forma, material y confección han hecho de la boina el sombrero más popular en todo el mundo. Los fieltros y lanas con que hoy en día se confeccionan están tratados para que no se maltraten con inclemencias del clima- lluvia o nieve.   En la década de los veinte la actriz Marlene Dietrich escandalizó a la sociedad portándolo por primera vez y emulando el estilo campesino.
Las mujeres lo adoptaron como elemento de moda durante la Segunda Guerra Mundial y la boina entonces se convirtió en un símbolo del glamour francés gracias a mujeres que apenas comenzaban su carrera artística como fue Brigitte Bardot.

Después de la Primera Guerra, los sombreros dejaron de ser extravagantes  El cabello se llevaba corto y los sombreros típicos de esta época, el cloche y la capelina, se enfundaban hasta las cejas escondiendo la frente. 
El Cloche estuvo de moda a partir de 1908 y perduró hasta 1933.  Su aspecto era semejante a un pequeño casco- o más bien una campana como lo indica su nombre en francés.  Como eran sombreritos de copas profundas que se ajustaban sobre la frente casi cubriendo los ojos hacían que las mujeres tuvieran que caminar con la cabeza en alto. 

El origen del sombrerito estilo Pill Box (cajita redonda-pastillero) se documenta desde el siglo XVII pero la explosión de la moda fue en los años sesenta y especialmente cuando Jackie Kennedy lo hizo parte de su exquisito guardarropa.  Las mujeres norteamericanas se fascinaron con este tipo de sombrero y a través de la televisión y los reportajes de moda, el Sombrero Pill Box se difundió por el mundo.
Dado a que es un sombrero muy pequeño y se lleva colocado al centro de la cabeza, se tiene que llevar prendido al cabello. Cuando se puso de moda, las mujeres utilizaban el peinado alto, inflado, con crepé y fijado con sprays y lacas lo que facilitaba esconder los ganchos y prendedores que lo detenían.
Jackie Kennedy lució un Pill Box blanco el día de la investidura de su marido y en el lamentable día del asesinato de JFK, ella portaba un atuendo color de rosa el cual el gobierno norteamericano decidió jamás volver a mostrar en público.  Se dice que durante las terribles horas que ella esperó fuera de la sala de cuidado intensivo aún portaba el Pill Box color de rosa y hay quien asegura que su secretaria particular le ayudó a desprenderlo de su cabeza. El sombrerito desapareció y la secretaria pese a que ha sido interrogada en múltiples ocasiones, se niega a dar comentario alguno.

Las pamelas o sombreros de jardín han sido favoritos de todos los tiempos. La inclinación de su ala denota el humor o talante de quien lo porta.  Los retratos de Gainsborough en el siglo XVIII inmortalizaron el estilo- mujeres con sombreros de jardín colocados seductoramente hacia un lado de la cabeza con gruesas y hermosas cintas de terciopelo y satín.
A través del pincel de  Elisabeth Vigée- Lebrun podemos ver la manera en que estos sombreros de grandes alas se llevaban con garbo -el ala levantada sobre la frente y prendidos con cintas satinadas y diversos abalorios. Cocó Chanel se refería a ellos con desprecio refiriéndose a ellos como Nidos de Aves.  Además de llevarlos en eventos al aire libre, las mujeres se empeñaban en portarlos en actividades sociales como la Opera o el teatro siendo molestos para el resto de la concurrencia. 

Además de adornarlos con flores de seda, listones y abalorios, en todas las sombrererías se utilizaba todo tipo de plumas de aves por lo que surgieron grupos en protesta y por ende se crearon leyes que prohibieron el uso excesivo de plumas, permitiendo solamente utilizar las de aquellos animales criados en cautiverio.  La dimensión de estos sombreros, su tamaño y circunferencia se volvieron tan exorbitantes que hubo quien llegó a presumir que su recién estrenada prenda tenía las mismas dimensiones que la circunferencia de una pequeña mesa.

Las referencias históricas y cronología en relación al uso del sombrero ya sea por hombres, por mujeres, como elemento de moda, o bien el portarlo debido a costumbres y creencias religiosas es un tema que brinda diversas rutas para elaborar. 
En el caso de la moda femenina que ocupa hoy estas líneas solo se puede concluir que la sombrerería es la manera  como un diseñador desarrolla un proceso creativo dentro de su cabeza y lo coloca encima de otra.  

lunes, 2 de mayo de 2011

De gustos, sabores y olores


“El placer de la mesa es para todas las edades, para todas las condiciones, para todos los países y para todos los días. Puede asociarse a todos los demás placeres, y se queda hasta el último para consolarnos al haber perdido los otros.”
Brillat Savarin (autor del primer tratado de gastronomía)

Las sensación que obtienen las papilas gustativas al probar un alimento es  solamente una de las razones por las cuales nos fascinan ciertos sabores y nos molestan otros.
El café negro, la cerveza, los chiles, las trufas, los ostiones…. La población mundial está polarizada por una cantidad de sabores que algunos adoran y otros no soportan. A qué se debe esto?  Un grupo de científicos ha comenzado a desentrañar algunos pero aún no todos los misterios que hay detrás de la preferencia o el rechazo de ciertos sabores en los alimentos.
Gusto vs Sabor
Nuestra lengua percibe 5 gustos diferentes: dulce, ácido, amargo, salado y “umami”.  En japonés, la palabra UMAMI podría definirse como “Savory” – no llega a ser la traducción correcta= sabroso.  Los cocineros orientales identificaron por primera vez este sabor hace más de mil años y no fue sino hace unas cuantas décadas que los científicos e ingenieros en alimentos reconocieron y  aislaron el glutamato y otras sustancias que son a las que se les atribuye este característico sabor.  Estas investigaciones arrojaron la conclusión de que la sustancia glutamato no aumenta ni fortalece ninguno de los gustos que el paladar conoce ni tampoco el sabor “umami” puede formarse combinando lo dulce con lo salado, con lo ácido o con lo amargo. 
El glutamato es un aminoácido que se encuentra tanto dentro del organismo como en forma natural en alimentos ricos en proteínas como el queso, la carne roja, el pescado y la leche materna.  Cuando se ubica de forma independiente en lo comestible y no se asocia con otros aminoácidos es cuando se genera el efecto del sabor “umami”.   Cuando adquirimos los sobres de condimentos para realzar el sabor de los guisados, carnes, pescados o mariscos podemos leer en la lista de ingredientes que las especias dentro del sobre viene adicionada con glutamato monosódico lo que provoca el efecto saborizante.

El olfato tiene mucho que ver en cuanto al gusto por los sabores.  Los sentidos del gusto y del olfato van de la mano con el ligero picor que produce un alimento al paso por la garganta (la menta, el aceite de oliva o el chile) pues cada uno envía la información que el cerebro necesita para distinguir sabores.
En estudios realizados por ingenieros en alimentación se ha concluido que como primates, nacemos con el gusto por el dulce y el disgusto por lo amargo. La teoría es que ya venimos equipados de fábrica con el gusto y el rechazo a ciertos sabores básicos y así la boca no permite que el organismo se exponga de entrada a lo que no le conviene.
Lo dulce es sinónimo de energía, lo agrio es que algo aún no está maduro. Lo “savory/sabroso” habla que ese alimento tal vez contiene proteína. Lo amargo quiere decir atención- ya que muchas sustancias tóxicas son amargas.  Lo salado significa Sodio, un ingrediente necesario para diversas funciones corporales.   Los diagramas que con frecuencia vemos donde la lengua está dividida por sectores dependiendo de cada sabor son bastante engañosos pues los receptores del gusto de todo tipo, prácticamente cubren toda la superficie de la lengua a excepción de la línea central.  Muchos otros residen en otras regiones de la boca y la laringe.  Las reacciones fisiológicas que provoca el organismo en su defensa son tan evidentes como la salivación excesiva cuando el jugo de un limón provoca excesiva acidez.  El mecanismo de defensa del cuerpo a través de la saliva es con el propósito de intentar diluir su efecto ácido.  Otro efecto fisiológico que afecta un sabor es la temperatura que tienen los alimentos al momento de consumirlos: el pan caliente o frío por ejemplo. El cigarro afecta la capacidad de detectar sabores debido a los efectos nocivos que hace la nicotina sobre las papilas gustativas. 
Se ha encontrado que el hombre posee un solo gen que detecta el gusto al dulce, y que todo ser humano cuenta con él.  Por el  contrario, existen más de 25 genes receptores pero las combinaciones en cuanto a la detección de sabores varían en cada persona.  Algunas conexiones genéticas son tan fuertes que los investigadores pueden predecir con gran precisión la reacción de una persona a ciertos sabores amargos simplemente al estudiar su DNA.  Además, casi todos poseemos por lo menos un “anosmia” específico, o lo que es lo mismo: la pérdida o disminución del sentido del olfato, lo que significa que uno no tiene la capacidad de detectar un cierto olor en particular pese a tener  un sentido del olfato normal. 
Un gran ejemplo es la feromona “androstenona” – una sustancia química que le brinda un olor muy particular  a la variedad de hongos conocidos como trufas.  Para muchos es un olor sumamente ofensivo, muy similar al olor del sudor. Otros lo encuentran placentero y terroso, muy similar al sándalo, y una cuarta parte de la población no puede detectar este olor en particular.
Hay estudios que señalan que todos estamos predispuestos al sabor de los alimentos que nuestras madres ingerían  durante el embarazo.  Estos sabores pasaron a través del líquido amniótico y posteriormente la leche materna posiblemente dejando la huella en el cerebro de recién nacido que si esto viene directamente de mamá, entonces es fácil de obtener y no indica peligro.
Se han efectuado cientos de pruebas para tratar de que ratas o perros le encuentren el gusto a la comida condimentada y nunca se ha logrado.  Pero en el ser humano el encontrarle gusto a algo es fácil. La cuestión cultural por lo general hace caso omiso a nuestros genes.  El nuevo gusto adquirido necesita un poco de tiempo para aprender a adorar ciertos sabores amargos o condimentos extremos, pero finalmente se logra a través del hábito repetitivo.
Por lo general nos gusta comer lo que a los que nos rodean les gusta.
Es entonces un hecho que existen alimentos que necesitan de un gusto adquirido por lo general desde la infancia o bien de la oportunidad de ingerirlos por cierto tiempo para que su sabor termine deleitando a quien lo degusta.  Se dice que sabor y gusto por el dulce es habitualmente asociado con la infancia. Esta capacidad infantil va disminuyendo con la edad siendo cada vez más sencillo detectar los sabores más amargos o salados hasta llegar a la vejez cuando la capacidad para reconocer el sabor dulce aumenta nuevamente.  Ahora entiendo porqué el dulce de leche que nos preparaba mi abuelita ya casi llegando a sus 90 años, tenía la dulzura y el sabor exacto e insuperable: como bajado del cielo.

viernes, 1 de abril de 2011

El Lenguaje de las Aves



¿Existe acaso algún idioma que no se relacione con el lenguaje de las aves?

Sea verdadero o falso, se piensa que el lenguaje humano evolucionó a partir del canto de los pájaros quienes cantaron mucho antes de que nosotros lo hiciéramos pues existieron mucho antes que el ser humano.

Su canto y su llamado es más vasto que el de ningún otro animal: desde el aire, a lo largo y ancho de la tierra y sobre inmensos cuerpos de agua se comunican entre ellos y de igual forma con los elementos de la naturaleza.   Es un hecho que sus graznidos y su canto se desarrollaron a partir de la imitación de los sonidos del medio ambiente que los rodeaba y por esto mismo, al igual que los humanos, las aves manejan dialectos dependiendo de su hábitat específico.  Las aves migratorias han hecho una amalgama de sonidos como si fuera lo que hoy se conoce como World Music o fusión de culturas musicales debido a su vuelo cruzado de continentes.  
Las aves que habitan en zonas urbanas tienen cantos más cortos, rápidos y con frecuencias más agudos que aquellos que viven en el campo.  Los que viven en zonas arboladas tienen un vocabulario más extenso que las especies que habitan en regiones abiertas. Las aves marinas poseen el canto más simple.
Las aves han jugado un papel muy importante en la mitología y la religión pues viajan a través de tres de los cuatro elementos: Aire, Agua y Tierra.

Prácticamente todas las religiones relatan mitos o fábulas donde protagonizan las aves como en los siguientes ejemplos:
A Melampo el Adivino en la Mitología griega se le otorgó el don de entender el lenguaje de las aves después de que dos serpientes le rozaran las orejas mientras dormía.
Se decía que Dag el Sabio, Soberano de Suecia comprendía el lenguaje secreto de las aves y tenía siempre en su hombro un gorrión que le traía noticias frescas todos los días.  El día en que un campesino por error le dio muerte al insignificante pájaro, la multitud prácticamente lo ajusticia.
El Talmud, que define la sabiduría proverbial del Rey Salomón asegura que los pájaros le brindaron al soberano todos sus secretos y Tiresias el vidente que les reveló a los mortales los secretos del Olimpo aprendió el lenguaje de las aves a través del don que le otorgó Atenea la Diosa de la Sabiduría.
San Francisco de Asís predicaba de igual forma a las aves pues consideraba que sus palabras eran más apreciadas por ellas que por el hombre quien se obstinaba por vivir en medio de la ignorancia. 

En Francia medieval el lenguaje de los trovadores era conocido como el Lenguaje Secreto de las Aves.
El poema medieval sufí llamado La Conferencia de las Aves narra el anhelo de un grupo de aves que hacen una inmensa travesía para conocer al Gran Simorgh y a lo largo de la historia de la literatura en poesía y prosa se han puesto diálogos y argumentos en boca de las aves y jamás se han cansado poetas y dramaturgos de imaginar como sería la tonalidad y cual sería su canto si en realidad las aves hablaran. 

Quienes practican el senderismo y están inmersos en actividades relacionadas con la naturaleza, han tratado de escucharlo tal y como el simple oído lo capta.  Se han desarrollado también silbatos, flautas, y toda serie de productos que dándoles vuelta, raspándolos y deslizándolos, tratan de imitar ingenuamente el trinar de las aves. 

Un Ajeo es el quejido que emite la perdiz cuando se ve acosada. Las paloma y tortolitas emiten arrullos y el gorjeo de una paloma se define como "cantaleo".
Una perdiz cuchichea y al hablar del loro se le conoce como garridura. Cuervos y gansos graznan y la forma correcta de describir el graznido de un pato es "el parapo de un pato".  Según el diccionario de la Lengua Española, todas las aves pían  pero al llamado de un pavo a toda su manada se le denomina "titeo".  La golondrina trisa y el arrullo de una paloma se conoce como zureo. Finalmente, un trino es la sucesión rápida de notas y el ululato, que viene del verbo ulular es el lamento, alarido o grito que designa además del sonido del viento, a las voces del búho y la lechuza.

Una onomatopeya es el uso de una palabra, o en ocasiones un grupo de palabras, cuya pronunciación imita el sonido de aquello que describe. Los niños pequeños nos deleitan cuando imitan al gallo haciendo “quiquiriquí” aunque las variedades del sonido de acuerdo a cada país es sorprendente. En Francia es “Kokoriko”, en afrikaans el sonido es koekelekoe y en alemán “kikeriki. En Bulgaria “kukuriguu” y en Japón Kokekokkoo. En Tailandia sin embargo el gallo canta “ake e ake ake”
El pío pío de un pájaro en bengalí es cooho koohoo, en inglés tweet tweet tweet, en hebreo tsif tsif (pronunciado tzvitz tzvitz) y en italiano cip cip (pronunciado chip chip). 

Es complejo tratar de establecer una diferencia entre el trino y el canto de las aves. Cada especie permanece en evolución constante y adquiere nuevas notas y melodías a lo largo de sus vidas incorporando nuevas frases y sonidos a su repertorio. Esto se conoce como el sub-canto o lo que se podría tratar de definir como un ensayo, como aquel momento en que un ave se canta a sí misma, un repertorio de fragmentos y sonidos imitando a otras especies.  En pocas palabras, algo que los estudiosos de las aves han concluido a lo largo de una vida de estudio y observación es que las aves con mayor nivel de complejidad y tonalidades melodiosas dedican las horas de sus días a ensayar, ejecutar y practicar el canto.

Aquí en Jurica todos los días al caer la tarde se escucha a la tortolita decir incansablemente: Qué triste estoy… qué triste estoy…..   







sábado, 5 de febrero de 2011

Una Cadena de Oración en Movimiento


Desde la antigüedad se ha asociado a las aves como un eslabón entre los cielos y la tierra debido probablemente a la conexión que existe entre su vuelo y el firmamento.
Las culturas de Oriente y Oriente Medio han asociado a las aves como símbolos de inmortalidad. Los mitos de la India Oriental sugieren que cada ave en el mundo representa el alma de un difunto y en el arte cristiano, los pájaros representan el alma redimida. Las águilas representan poder, resurrección y generosidad; los halcones son la luz que brilla en la oscuridad, el ruiseñor sugiere amor y añoranza, las lechuzas muerte y oscuridad al igual que sabiduría y perspicacia. El pavo real la esperanza de la primavera y el gorrión representa el amor de Dios hacia la humanidad incluyendo a los más pequeños y olvidados.
Durante miles de años la cultura japonesa ha apreciado a la grulla como símbolo de honor y lealtad. La grulla es un ave majestuosa que se asocia con la vida y es extremadamente leal con su compañero. El ave es fuerte, agraciada y hermosa.
A lo largo de todo el Lejano Oriente, la grulla es considerada un pájaro de buen augurio y es conocida con varios nombres: “el ave de la felicidad”, “la grulla celestial”, “el ave de la paz”. En Japón, después de la segunda guerra mundial, el “Origami” (técnica de realizar figuras con papel doblado) hizo de la figura de la grulla de papel un símbolo de la paz y la esperanza. Como diseño de un tatuaje, la grulla puede ser un símbolo de elegancia, sabiduría, paz y amor por la vida.
Aunque suelen confundirse ocasionalmente con las cigüeñas y las garzas, las grullas pertenecen a una familia de aves propia.
Según algunas leyendas- la grulla es el ave más antigua de la tierra, y siempre ha capturado la imaginación humana con su belleza, longevidad, e inteligencia. Podemos encontrar leyendas y mitos relativos a ella en cualquiera de los cinco continentes en los que anida. De entre todas las subespecies de la grulla, la grulla japonesa es probablemente la más reconocida universalmente por su vistosa corona roja sobre una capa de plumas blancas.
Con una altura de casi de 70 cm y una envergadura de alas de más de dos metros, la grulla inspiró cuentos y leyendas en los que protegía a los débiles con su abrazo, y transportaba a las personas a terrenos espirituales más elevados. Se creía que la grulla tenía el poder de transportar con sus poderosas alas las almas de los recién fallecidos al paraíso. Hay una leyenda en la que un discípulo de Confucio salva una grulla de la muerte, el ave vuelve más tarde a visitarle llevándole una perla en su pico como agradecimiento. La perla en las tradiciones de oriente a menudo es un símbolo de la sabiduría .
La grulla era el ave de Apolo, el Dios del Sol, y su danza era la danza de la alegría y la celebración de la vida. Los antiguos griegos disfrutaban contemplando las migraciones de las grullas y gustaban de representarlas en su arte pues su formación triangular y sus fuertes graznidos eran los que ayudaban a mantener a la bandada unida. La grulla también era muy admirada por su conducta ordenada y su resistencia. De todas las aves, la grulla es la única que vuela entre sus destinos sin efectuar ninguna parada. Las plumas de sus alas eran apreciadas como amuletos contra el cansancio y la fatiga. Observando las migraciones regulares de la grulla, uno puede decir que la primavera o el otoño se están aproximando. Su vuelo migratorio en vísperas de la Primavera la convirtió también en un símbolo de renovación.
Junto con el fénix, la grulla es el pájaro más poderoso y que mejor representa la buena fortuna. Es el ave de la inmortalidad y se identifica normalmente con los atributos de la longevidad, la felicidad y el vuelo sin sobresaltos. Se considera que la presencia de la grulla en la casa o el jardín trae armonía y felicidad al hogar. Si se coloca una figura o una pintura en la parte Sur de la vivienda, llegarán buenas oportunidades. Situada en el lado Oeste traerá buena suerte para los niños, en hacia el Este brindará oportunidades a los hijos de la familia. Al Noroeste favorecerá a la familia del patriarca.
La grulla es símbolo de protección y vigilancia pues diversos relatos literarios orientales cuentan que durante la noche mantiene cuidadosamente una piedrita entre una de sus garras para nunca dormir sin estar alerta.

Esta detallada introducción al simbolismo de la grulla explica lo que es Senbazuru o el Arte de Doblar Mil Grullas.
Una colección de mil grullas dobladas con la técnica de la Papiroflexia y unidas con una delgada cuerda brinda la esperanza de que se cumpla un deseo tal como la recuperación de una enfermedad y por supuesto la prosperidad en el matrimonio. Los eslabones se van formando en grupos de 40, armando así 25 cadenas. En las hermosas tiendas de papeles japoneses se venden exquisitos paquetes de papel para origami destinados a la elaboración de las grullas y el tamaño más común de la pieza de papel es de 7.5 CMS con diseños impresos que provienen de patrones y grafismos de antiguos kimonos japoneses. Por supuesto hay quien prepara y corta su propio papel.
El que la simbología de las Mil Grullas haya cruzado las fronteras de Japón hacia el occidente fue debido a la historia de Sadako Sasaki, una niña japonesa que dobló y dobló sus mil pequeñas aves pidiendo como deseo a la imponente grulla el curarse de la leucemia que le había invadido a causa de la radiación producida por la Bomba Atómica de Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial. Lamentablemente solo alcanzó a doblar 644 minúsculas aves antes de morir y su familia y amigos completaron el resto. Esta historia vino a convertirse en un símbolo de paz mundial e innumerables templos en Tokio e Hiroshima guardan la flama eterna como símbolo de paz en el mundo. Grupos de escolares constantemente donan cadenas de grullas o Senbazuru como ritos de oración y estas series de aves de papel se colocan en el exterior dejándolas expuestas al aire libre, sol y lluvia lo que simboliza que al mismo tiempo que se van deshaciendo con los elementos naturales al exterior, el deseo y la petición se liberan, tal como las banderas de oración en la India y el Tíbet se dejan al viento.
El arte de doblar o hacer Origami es finalmente una meditación en movimiento. El hacer una oración en serenidad al tiempo de estar creando una minúscula ave enriquece, tranquiliza y brinda un valor agregado a la simbólica labor.

lunes, 3 de enero de 2011

Un Nuevo Año Más Provechoso


 


                        Han pasado apenas unos días desde que el 31 de Diciembre a unas horas de la llegada del nuevo año, en una carta escrita a mano le pedí al Año Viejo que me hiciera favor de "recomendarme" con su heredero el Año Nuevo 2011, rogándole así que me ayudara a cumplir con las pequeñas metas que me he propuesto y a dejar atrás todo lo que no ha funcionado. En síntesis, le pedí que estuviera siempre de mi lado para poder continuar siendo dichosa.  
                         En el documento de la Declaración de la Independencia de nuestros vecinos al Norte, quedó asentado que todos los habitantes de ese país tienen el derecho a ser felices – el derecho a luchar para obtener la felicidad.  En teoría el párrafo es emotivo pero en la práctica lo desvaloramos. Lo hemos transformado, le hemos cambiado el significado. 


La ruta hacia la felicidad se ha convertido en un camino sumamente resbaloso y el estrés le ha modificado el significado a la búsqueda haciendo el trayecto más agresivo y difícil.  El deseo de llegar a ser felices se ha convertido en una fuente de ansiedad.  Hoy día alcanzar la felicidad es sinónimo de alcanzar el éxito.   En los últimos años han aparecido infinidad de publicaciones, materiales didácticos y cursos con la promesa que quien los adquiere y los estudia a profundidad podrá obtener el secreto para alcanzar el máximo grado de prosperidad.   Esto es algo sumamente demandante porque la prosperidad ahora va de la mano del signo de pesos.  


                     Una de las figuras históricas que más admiro, Tomás Jefferson visualizó la manera de alcanzar la felicidad a través de los escritos de algunos de los filósofos griegos que la definían como algo inherente a la naturaleza humana. De igual forma lo hizo el pensador inglés John Locke quien escribió que para poder encontrar la verdadera y completa felicidad, necesitamos saber diferenciar entre la felicidad real y la felicidad imaginaria.   Antes de partir a galope en busca de aquello que deseamos, necesitamos detenernos a pensar si eso es realmente lo que nos hará dichosos.   Obtener todo lo que uno quiere en la vida no necesariamente nos hará felices pero la lucha diaria de la vida brinda momentos de absoluta felicidad que no puede uno cambiar por nada de este mundo.   

               Cualquier camino que uno sigue, acompañado de un buen esfuerzo siempre traerá pequeños y grandes momentos de dicha.  Al paso del tiempo, son esos minúsculos instantes los que conformarán el placer y el bienestar.  Este es un hecho verídico pues cuando uno pasa por etapas realmente difíciles y pareciera que el mundo se nos viene encima, aún en esa temporada hay momentos de alegría.  

              Pero nada se trata de quien somos ni de qué tenemos o de donde estamos.  De lo que se trata es de lo que traemos dentro de nuestro pensamiento, que ronda, que da vueltas, que gira, se hace presente y se distorsiona.  El ser humano se pasa picando por todos lados: cambiando de trabajo, cambiando al último modelo de automóvil, copiando y queriendo tener lo que acaba de comprar el vecino o el mejor amigo. Siempre se pasa buscando a través de toda una serie de factores externos y la respuesta ya todos la conocemos: seguimos siendo infelices.  ¿Porqué? Porque gastamos todo nuestro valioso tiempo añadiendo “números negros” a nuestros entorno externo mientras que nuestro interior siempre está en “números rojos”.  


 Con esto en mente, aquí va una lista de ideas para ser INFELIZ por siempre: 

·      Vive constantemente alimentándote de lo que sucedió en el pasado.
·      Obsesiónate con todo aquello que tal vez pueda llegar a suceder en el futuro.
·      Vive quejándote constantemente en lugar de hacer algo al respecto
      para resolver aquello que te molesta.
·      Trabaja mucho pero siempre critícate y censúrate por no haberlo logrado a la perfección.
·      Minimízate siempre.
·      Trata siempre de controlar todo y  agóbiate de lo que no puedes controlar.
·      Engáñate a ti mismo y a todos a tu alrededor.
·      Repite tus mismos errores una y otra vez.
·      Sé negligente y aplica la ley del mínimo esfuerzo
·      Jamás perdones.
·      Cultiva el rencor.
·      Ten siempre la razón y no permitas que nadie más la tenga.
·      Convierte los pequeños problemas en crisis constantes.
·      Por ninguna razón aprendas algo nuevo.
·      Jamás te dejes ayudar.
·      Cuando algo se complica, abandónalo simplemente.
·      Échale la culpa a todos a tu alrededor.
·      Di “sí” a todo y llena tu día de compromisos.
·      Haz mil cosas a la vez.
·      Jamás ayudes a nadie a menos que veas que vas a obtener un beneficio.
·      Teme a todo lo que no entiendas.
·      Dedícate a pensar siempre en todo lo que aún no posees.
·      Organiza tu estilo de vida para que siempre dependa del dinero.
·      Trata siempre de hacer cosas que impresionen a los demás.
·      No sueñes.
·      Jamás hagas planes.
·      Jamás tomes decisiones.
·      Continúa siempre dentro de este círculo vicioso que jamás se detiene.

                 Yo no he llegado a encontrar la felicidad absoluta y no sabría si tú que hoy me lees, ya lo has logrado. No estoy esperando la felicidad completa. Como la mayoría de las personas, soy feliz respecto a muchas cosas y no tan feliz con otras. Me he propuesto salir de algunos agujeros donde me caído o que yo misma me he dedicado a excavar para luego meterme en ellos.  Hay otros obstáculos que aún no logro superar y tal vez nunca lo logre.  La vida es corta aunque la jornada es sumamente larga y uno necesita llevar siempre buenas provisiones para el viaje.  Necesitamos buena comida, buenas historias y  buena compañía. Necesitamos un sentido de orden pero también un sentido del absurdo. Necesitamos divertirnos en el trayecto sino de qué sirve.

                   A tiempo que agradezco los minutos que cada uno de Ustedes le regala a lo que aquí escribo mensualmente, les dejo una pequeña tarea: 
Entra a la página www.wordle.net    En ella podrás fabricar una Nube de Palabras. Yo hice mi propia nube y la llamé Felicidad. La conformé con las palabras que definen aquello y aquellos que me hacen feliz. Pruébalo, imprímelo, copia el código a tu blog, a tu Facebook, a donde quieras. Yo te aconsejo que lo  imprimas y lo coloques en un lugar visible para que diariamente lo mires y te sorprenda aquello que es tan sencillo y que realmente te hace feliz… como un arcoiris: es solo un instante.