lunes, 2 de mayo de 2011

De gustos, sabores y olores


“El placer de la mesa es para todas las edades, para todas las condiciones, para todos los países y para todos los días. Puede asociarse a todos los demás placeres, y se queda hasta el último para consolarnos al haber perdido los otros.”
Brillat Savarin (autor del primer tratado de gastronomía)

Las sensación que obtienen las papilas gustativas al probar un alimento es  solamente una de las razones por las cuales nos fascinan ciertos sabores y nos molestan otros.
El café negro, la cerveza, los chiles, las trufas, los ostiones…. La población mundial está polarizada por una cantidad de sabores que algunos adoran y otros no soportan. A qué se debe esto?  Un grupo de científicos ha comenzado a desentrañar algunos pero aún no todos los misterios que hay detrás de la preferencia o el rechazo de ciertos sabores en los alimentos.
Gusto vs Sabor
Nuestra lengua percibe 5 gustos diferentes: dulce, ácido, amargo, salado y “umami”.  En japonés, la palabra UMAMI podría definirse como “Savory” – no llega a ser la traducción correcta= sabroso.  Los cocineros orientales identificaron por primera vez este sabor hace más de mil años y no fue sino hace unas cuantas décadas que los científicos e ingenieros en alimentos reconocieron y  aislaron el glutamato y otras sustancias que son a las que se les atribuye este característico sabor.  Estas investigaciones arrojaron la conclusión de que la sustancia glutamato no aumenta ni fortalece ninguno de los gustos que el paladar conoce ni tampoco el sabor “umami” puede formarse combinando lo dulce con lo salado, con lo ácido o con lo amargo. 
El glutamato es un aminoácido que se encuentra tanto dentro del organismo como en forma natural en alimentos ricos en proteínas como el queso, la carne roja, el pescado y la leche materna.  Cuando se ubica de forma independiente en lo comestible y no se asocia con otros aminoácidos es cuando se genera el efecto del sabor “umami”.   Cuando adquirimos los sobres de condimentos para realzar el sabor de los guisados, carnes, pescados o mariscos podemos leer en la lista de ingredientes que las especias dentro del sobre viene adicionada con glutamato monosódico lo que provoca el efecto saborizante.

El olfato tiene mucho que ver en cuanto al gusto por los sabores.  Los sentidos del gusto y del olfato van de la mano con el ligero picor que produce un alimento al paso por la garganta (la menta, el aceite de oliva o el chile) pues cada uno envía la información que el cerebro necesita para distinguir sabores.
En estudios realizados por ingenieros en alimentación se ha concluido que como primates, nacemos con el gusto por el dulce y el disgusto por lo amargo. La teoría es que ya venimos equipados de fábrica con el gusto y el rechazo a ciertos sabores básicos y así la boca no permite que el organismo se exponga de entrada a lo que no le conviene.
Lo dulce es sinónimo de energía, lo agrio es que algo aún no está maduro. Lo “savory/sabroso” habla que ese alimento tal vez contiene proteína. Lo amargo quiere decir atención- ya que muchas sustancias tóxicas son amargas.  Lo salado significa Sodio, un ingrediente necesario para diversas funciones corporales.   Los diagramas que con frecuencia vemos donde la lengua está dividida por sectores dependiendo de cada sabor son bastante engañosos pues los receptores del gusto de todo tipo, prácticamente cubren toda la superficie de la lengua a excepción de la línea central.  Muchos otros residen en otras regiones de la boca y la laringe.  Las reacciones fisiológicas que provoca el organismo en su defensa son tan evidentes como la salivación excesiva cuando el jugo de un limón provoca excesiva acidez.  El mecanismo de defensa del cuerpo a través de la saliva es con el propósito de intentar diluir su efecto ácido.  Otro efecto fisiológico que afecta un sabor es la temperatura que tienen los alimentos al momento de consumirlos: el pan caliente o frío por ejemplo. El cigarro afecta la capacidad de detectar sabores debido a los efectos nocivos que hace la nicotina sobre las papilas gustativas. 
Se ha encontrado que el hombre posee un solo gen que detecta el gusto al dulce, y que todo ser humano cuenta con él.  Por el  contrario, existen más de 25 genes receptores pero las combinaciones en cuanto a la detección de sabores varían en cada persona.  Algunas conexiones genéticas son tan fuertes que los investigadores pueden predecir con gran precisión la reacción de una persona a ciertos sabores amargos simplemente al estudiar su DNA.  Además, casi todos poseemos por lo menos un “anosmia” específico, o lo que es lo mismo: la pérdida o disminución del sentido del olfato, lo que significa que uno no tiene la capacidad de detectar un cierto olor en particular pese a tener  un sentido del olfato normal. 
Un gran ejemplo es la feromona “androstenona” – una sustancia química que le brinda un olor muy particular  a la variedad de hongos conocidos como trufas.  Para muchos es un olor sumamente ofensivo, muy similar al olor del sudor. Otros lo encuentran placentero y terroso, muy similar al sándalo, y una cuarta parte de la población no puede detectar este olor en particular.
Hay estudios que señalan que todos estamos predispuestos al sabor de los alimentos que nuestras madres ingerían  durante el embarazo.  Estos sabores pasaron a través del líquido amniótico y posteriormente la leche materna posiblemente dejando la huella en el cerebro de recién nacido que si esto viene directamente de mamá, entonces es fácil de obtener y no indica peligro.
Se han efectuado cientos de pruebas para tratar de que ratas o perros le encuentren el gusto a la comida condimentada y nunca se ha logrado.  Pero en el ser humano el encontrarle gusto a algo es fácil. La cuestión cultural por lo general hace caso omiso a nuestros genes.  El nuevo gusto adquirido necesita un poco de tiempo para aprender a adorar ciertos sabores amargos o condimentos extremos, pero finalmente se logra a través del hábito repetitivo.
Por lo general nos gusta comer lo que a los que nos rodean les gusta.
Es entonces un hecho que existen alimentos que necesitan de un gusto adquirido por lo general desde la infancia o bien de la oportunidad de ingerirlos por cierto tiempo para que su sabor termine deleitando a quien lo degusta.  Se dice que sabor y gusto por el dulce es habitualmente asociado con la infancia. Esta capacidad infantil va disminuyendo con la edad siendo cada vez más sencillo detectar los sabores más amargos o salados hasta llegar a la vejez cuando la capacidad para reconocer el sabor dulce aumenta nuevamente.  Ahora entiendo porqué el dulce de leche que nos preparaba mi abuelita ya casi llegando a sus 90 años, tenía la dulzura y el sabor exacto e insuperable: como bajado del cielo.

viernes, 1 de abril de 2011

El Lenguaje de las Aves



¿Existe acaso algún idioma que no se relacione con el lenguaje de las aves?

Sea verdadero o falso, se piensa que el lenguaje humano evolucionó a partir del canto de los pájaros quienes cantaron mucho antes de que nosotros lo hiciéramos pues existieron mucho antes que el ser humano.

Su canto y su llamado es más vasto que el de ningún otro animal: desde el aire, a lo largo y ancho de la tierra y sobre inmensos cuerpos de agua se comunican entre ellos y de igual forma con los elementos de la naturaleza.   Es un hecho que sus graznidos y su canto se desarrollaron a partir de la imitación de los sonidos del medio ambiente que los rodeaba y por esto mismo, al igual que los humanos, las aves manejan dialectos dependiendo de su hábitat específico.  Las aves migratorias han hecho una amalgama de sonidos como si fuera lo que hoy se conoce como World Music o fusión de culturas musicales debido a su vuelo cruzado de continentes.  
Las aves que habitan en zonas urbanas tienen cantos más cortos, rápidos y con frecuencias más agudos que aquellos que viven en el campo.  Los que viven en zonas arboladas tienen un vocabulario más extenso que las especies que habitan en regiones abiertas. Las aves marinas poseen el canto más simple.
Las aves han jugado un papel muy importante en la mitología y la religión pues viajan a través de tres de los cuatro elementos: Aire, Agua y Tierra.

Prácticamente todas las religiones relatan mitos o fábulas donde protagonizan las aves como en los siguientes ejemplos:
A Melampo el Adivino en la Mitología griega se le otorgó el don de entender el lenguaje de las aves después de que dos serpientes le rozaran las orejas mientras dormía.
Se decía que Dag el Sabio, Soberano de Suecia comprendía el lenguaje secreto de las aves y tenía siempre en su hombro un gorrión que le traía noticias frescas todos los días.  El día en que un campesino por error le dio muerte al insignificante pájaro, la multitud prácticamente lo ajusticia.
El Talmud, que define la sabiduría proverbial del Rey Salomón asegura que los pájaros le brindaron al soberano todos sus secretos y Tiresias el vidente que les reveló a los mortales los secretos del Olimpo aprendió el lenguaje de las aves a través del don que le otorgó Atenea la Diosa de la Sabiduría.
San Francisco de Asís predicaba de igual forma a las aves pues consideraba que sus palabras eran más apreciadas por ellas que por el hombre quien se obstinaba por vivir en medio de la ignorancia. 

En Francia medieval el lenguaje de los trovadores era conocido como el Lenguaje Secreto de las Aves.
El poema medieval sufí llamado La Conferencia de las Aves narra el anhelo de un grupo de aves que hacen una inmensa travesía para conocer al Gran Simorgh y a lo largo de la historia de la literatura en poesía y prosa se han puesto diálogos y argumentos en boca de las aves y jamás se han cansado poetas y dramaturgos de imaginar como sería la tonalidad y cual sería su canto si en realidad las aves hablaran. 

Quienes practican el senderismo y están inmersos en actividades relacionadas con la naturaleza, han tratado de escucharlo tal y como el simple oído lo capta.  Se han desarrollado también silbatos, flautas, y toda serie de productos que dándoles vuelta, raspándolos y deslizándolos, tratan de imitar ingenuamente el trinar de las aves. 

Un Ajeo es el quejido que emite la perdiz cuando se ve acosada. Las paloma y tortolitas emiten arrullos y el gorjeo de una paloma se define como "cantaleo".
Una perdiz cuchichea y al hablar del loro se le conoce como garridura. Cuervos y gansos graznan y la forma correcta de describir el graznido de un pato es "el parapo de un pato".  Según el diccionario de la Lengua Española, todas las aves pían  pero al llamado de un pavo a toda su manada se le denomina "titeo".  La golondrina trisa y el arrullo de una paloma se conoce como zureo. Finalmente, un trino es la sucesión rápida de notas y el ululato, que viene del verbo ulular es el lamento, alarido o grito que designa además del sonido del viento, a las voces del búho y la lechuza.

Una onomatopeya es el uso de una palabra, o en ocasiones un grupo de palabras, cuya pronunciación imita el sonido de aquello que describe. Los niños pequeños nos deleitan cuando imitan al gallo haciendo “quiquiriquí” aunque las variedades del sonido de acuerdo a cada país es sorprendente. En Francia es “Kokoriko”, en afrikaans el sonido es koekelekoe y en alemán “kikeriki. En Bulgaria “kukuriguu” y en Japón Kokekokkoo. En Tailandia sin embargo el gallo canta “ake e ake ake”
El pío pío de un pájaro en bengalí es cooho koohoo, en inglés tweet tweet tweet, en hebreo tsif tsif (pronunciado tzvitz tzvitz) y en italiano cip cip (pronunciado chip chip). 

Es complejo tratar de establecer una diferencia entre el trino y el canto de las aves. Cada especie permanece en evolución constante y adquiere nuevas notas y melodías a lo largo de sus vidas incorporando nuevas frases y sonidos a su repertorio. Esto se conoce como el sub-canto o lo que se podría tratar de definir como un ensayo, como aquel momento en que un ave se canta a sí misma, un repertorio de fragmentos y sonidos imitando a otras especies.  En pocas palabras, algo que los estudiosos de las aves han concluido a lo largo de una vida de estudio y observación es que las aves con mayor nivel de complejidad y tonalidades melodiosas dedican las horas de sus días a ensayar, ejecutar y practicar el canto.

Aquí en Jurica todos los días al caer la tarde se escucha a la tortolita decir incansablemente: Qué triste estoy… qué triste estoy…..   







sábado, 5 de febrero de 2011

Una Cadena de Oración en Movimiento


Desde la antigüedad se ha asociado a las aves como un eslabón entre los cielos y la tierra debido probablemente a la conexión que existe entre su vuelo y el firmamento.
Las culturas de Oriente y Oriente Medio han asociado a las aves como símbolos de inmortalidad. Los mitos de la India Oriental sugieren que cada ave en el mundo representa el alma de un difunto y en el arte cristiano, los pájaros representan el alma redimida. Las águilas representan poder, resurrección y generosidad; los halcones son la luz que brilla en la oscuridad, el ruiseñor sugiere amor y añoranza, las lechuzas muerte y oscuridad al igual que sabiduría y perspicacia. El pavo real la esperanza de la primavera y el gorrión representa el amor de Dios hacia la humanidad incluyendo a los más pequeños y olvidados.
Durante miles de años la cultura japonesa ha apreciado a la grulla como símbolo de honor y lealtad. La grulla es un ave majestuosa que se asocia con la vida y es extremadamente leal con su compañero. El ave es fuerte, agraciada y hermosa.
A lo largo de todo el Lejano Oriente, la grulla es considerada un pájaro de buen augurio y es conocida con varios nombres: “el ave de la felicidad”, “la grulla celestial”, “el ave de la paz”. En Japón, después de la segunda guerra mundial, el “Origami” (técnica de realizar figuras con papel doblado) hizo de la figura de la grulla de papel un símbolo de la paz y la esperanza. Como diseño de un tatuaje, la grulla puede ser un símbolo de elegancia, sabiduría, paz y amor por la vida.
Aunque suelen confundirse ocasionalmente con las cigüeñas y las garzas, las grullas pertenecen a una familia de aves propia.
Según algunas leyendas- la grulla es el ave más antigua de la tierra, y siempre ha capturado la imaginación humana con su belleza, longevidad, e inteligencia. Podemos encontrar leyendas y mitos relativos a ella en cualquiera de los cinco continentes en los que anida. De entre todas las subespecies de la grulla, la grulla japonesa es probablemente la más reconocida universalmente por su vistosa corona roja sobre una capa de plumas blancas.
Con una altura de casi de 70 cm y una envergadura de alas de más de dos metros, la grulla inspiró cuentos y leyendas en los que protegía a los débiles con su abrazo, y transportaba a las personas a terrenos espirituales más elevados. Se creía que la grulla tenía el poder de transportar con sus poderosas alas las almas de los recién fallecidos al paraíso. Hay una leyenda en la que un discípulo de Confucio salva una grulla de la muerte, el ave vuelve más tarde a visitarle llevándole una perla en su pico como agradecimiento. La perla en las tradiciones de oriente a menudo es un símbolo de la sabiduría .
La grulla era el ave de Apolo, el Dios del Sol, y su danza era la danza de la alegría y la celebración de la vida. Los antiguos griegos disfrutaban contemplando las migraciones de las grullas y gustaban de representarlas en su arte pues su formación triangular y sus fuertes graznidos eran los que ayudaban a mantener a la bandada unida. La grulla también era muy admirada por su conducta ordenada y su resistencia. De todas las aves, la grulla es la única que vuela entre sus destinos sin efectuar ninguna parada. Las plumas de sus alas eran apreciadas como amuletos contra el cansancio y la fatiga. Observando las migraciones regulares de la grulla, uno puede decir que la primavera o el otoño se están aproximando. Su vuelo migratorio en vísperas de la Primavera la convirtió también en un símbolo de renovación.
Junto con el fénix, la grulla es el pájaro más poderoso y que mejor representa la buena fortuna. Es el ave de la inmortalidad y se identifica normalmente con los atributos de la longevidad, la felicidad y el vuelo sin sobresaltos. Se considera que la presencia de la grulla en la casa o el jardín trae armonía y felicidad al hogar. Si se coloca una figura o una pintura en la parte Sur de la vivienda, llegarán buenas oportunidades. Situada en el lado Oeste traerá buena suerte para los niños, en hacia el Este brindará oportunidades a los hijos de la familia. Al Noroeste favorecerá a la familia del patriarca.
La grulla es símbolo de protección y vigilancia pues diversos relatos literarios orientales cuentan que durante la noche mantiene cuidadosamente una piedrita entre una de sus garras para nunca dormir sin estar alerta.

Esta detallada introducción al simbolismo de la grulla explica lo que es Senbazuru o el Arte de Doblar Mil Grullas.
Una colección de mil grullas dobladas con la técnica de la Papiroflexia y unidas con una delgada cuerda brinda la esperanza de que se cumpla un deseo tal como la recuperación de una enfermedad y por supuesto la prosperidad en el matrimonio. Los eslabones se van formando en grupos de 40, armando así 25 cadenas. En las hermosas tiendas de papeles japoneses se venden exquisitos paquetes de papel para origami destinados a la elaboración de las grullas y el tamaño más común de la pieza de papel es de 7.5 CMS con diseños impresos que provienen de patrones y grafismos de antiguos kimonos japoneses. Por supuesto hay quien prepara y corta su propio papel.
El que la simbología de las Mil Grullas haya cruzado las fronteras de Japón hacia el occidente fue debido a la historia de Sadako Sasaki, una niña japonesa que dobló y dobló sus mil pequeñas aves pidiendo como deseo a la imponente grulla el curarse de la leucemia que le había invadido a causa de la radiación producida por la Bomba Atómica de Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial. Lamentablemente solo alcanzó a doblar 644 minúsculas aves antes de morir y su familia y amigos completaron el resto. Esta historia vino a convertirse en un símbolo de paz mundial e innumerables templos en Tokio e Hiroshima guardan la flama eterna como símbolo de paz en el mundo. Grupos de escolares constantemente donan cadenas de grullas o Senbazuru como ritos de oración y estas series de aves de papel se colocan en el exterior dejándolas expuestas al aire libre, sol y lluvia lo que simboliza que al mismo tiempo que se van deshaciendo con los elementos naturales al exterior, el deseo y la petición se liberan, tal como las banderas de oración en la India y el Tíbet se dejan al viento.
El arte de doblar o hacer Origami es finalmente una meditación en movimiento. El hacer una oración en serenidad al tiempo de estar creando una minúscula ave enriquece, tranquiliza y brinda un valor agregado a la simbólica labor.

lunes, 3 de enero de 2011

Un Nuevo Año Más Provechoso


 


                        Han pasado apenas unos días desde que el 31 de Diciembre a unas horas de la llegada del nuevo año, en una carta escrita a mano le pedí al Año Viejo que me hiciera favor de "recomendarme" con su heredero el Año Nuevo 2011, rogándole así que me ayudara a cumplir con las pequeñas metas que me he propuesto y a dejar atrás todo lo que no ha funcionado. En síntesis, le pedí que estuviera siempre de mi lado para poder continuar siendo dichosa.  
                         En el documento de la Declaración de la Independencia de nuestros vecinos al Norte, quedó asentado que todos los habitantes de ese país tienen el derecho a ser felices – el derecho a luchar para obtener la felicidad.  En teoría el párrafo es emotivo pero en la práctica lo desvaloramos. Lo hemos transformado, le hemos cambiado el significado. 


La ruta hacia la felicidad se ha convertido en un camino sumamente resbaloso y el estrés le ha modificado el significado a la búsqueda haciendo el trayecto más agresivo y difícil.  El deseo de llegar a ser felices se ha convertido en una fuente de ansiedad.  Hoy día alcanzar la felicidad es sinónimo de alcanzar el éxito.   En los últimos años han aparecido infinidad de publicaciones, materiales didácticos y cursos con la promesa que quien los adquiere y los estudia a profundidad podrá obtener el secreto para alcanzar el máximo grado de prosperidad.   Esto es algo sumamente demandante porque la prosperidad ahora va de la mano del signo de pesos.  


                     Una de las figuras históricas que más admiro, Tomás Jefferson visualizó la manera de alcanzar la felicidad a través de los escritos de algunos de los filósofos griegos que la definían como algo inherente a la naturaleza humana. De igual forma lo hizo el pensador inglés John Locke quien escribió que para poder encontrar la verdadera y completa felicidad, necesitamos saber diferenciar entre la felicidad real y la felicidad imaginaria.   Antes de partir a galope en busca de aquello que deseamos, necesitamos detenernos a pensar si eso es realmente lo que nos hará dichosos.   Obtener todo lo que uno quiere en la vida no necesariamente nos hará felices pero la lucha diaria de la vida brinda momentos de absoluta felicidad que no puede uno cambiar por nada de este mundo.   

               Cualquier camino que uno sigue, acompañado de un buen esfuerzo siempre traerá pequeños y grandes momentos de dicha.  Al paso del tiempo, son esos minúsculos instantes los que conformarán el placer y el bienestar.  Este es un hecho verídico pues cuando uno pasa por etapas realmente difíciles y pareciera que el mundo se nos viene encima, aún en esa temporada hay momentos de alegría.  

              Pero nada se trata de quien somos ni de qué tenemos o de donde estamos.  De lo que se trata es de lo que traemos dentro de nuestro pensamiento, que ronda, que da vueltas, que gira, se hace presente y se distorsiona.  El ser humano se pasa picando por todos lados: cambiando de trabajo, cambiando al último modelo de automóvil, copiando y queriendo tener lo que acaba de comprar el vecino o el mejor amigo. Siempre se pasa buscando a través de toda una serie de factores externos y la respuesta ya todos la conocemos: seguimos siendo infelices.  ¿Porqué? Porque gastamos todo nuestro valioso tiempo añadiendo “números negros” a nuestros entorno externo mientras que nuestro interior siempre está en “números rojos”.  


 Con esto en mente, aquí va una lista de ideas para ser INFELIZ por siempre: 

·      Vive constantemente alimentándote de lo que sucedió en el pasado.
·      Obsesiónate con todo aquello que tal vez pueda llegar a suceder en el futuro.
·      Vive quejándote constantemente en lugar de hacer algo al respecto
      para resolver aquello que te molesta.
·      Trabaja mucho pero siempre critícate y censúrate por no haberlo logrado a la perfección.
·      Minimízate siempre.
·      Trata siempre de controlar todo y  agóbiate de lo que no puedes controlar.
·      Engáñate a ti mismo y a todos a tu alrededor.
·      Repite tus mismos errores una y otra vez.
·      Sé negligente y aplica la ley del mínimo esfuerzo
·      Jamás perdones.
·      Cultiva el rencor.
·      Ten siempre la razón y no permitas que nadie más la tenga.
·      Convierte los pequeños problemas en crisis constantes.
·      Por ninguna razón aprendas algo nuevo.
·      Jamás te dejes ayudar.
·      Cuando algo se complica, abandónalo simplemente.
·      Échale la culpa a todos a tu alrededor.
·      Di “sí” a todo y llena tu día de compromisos.
·      Haz mil cosas a la vez.
·      Jamás ayudes a nadie a menos que veas que vas a obtener un beneficio.
·      Teme a todo lo que no entiendas.
·      Dedícate a pensar siempre en todo lo que aún no posees.
·      Organiza tu estilo de vida para que siempre dependa del dinero.
·      Trata siempre de hacer cosas que impresionen a los demás.
·      No sueñes.
·      Jamás hagas planes.
·      Jamás tomes decisiones.
·      Continúa siempre dentro de este círculo vicioso que jamás se detiene.

                 Yo no he llegado a encontrar la felicidad absoluta y no sabría si tú que hoy me lees, ya lo has logrado. No estoy esperando la felicidad completa. Como la mayoría de las personas, soy feliz respecto a muchas cosas y no tan feliz con otras. Me he propuesto salir de algunos agujeros donde me caído o que yo misma me he dedicado a excavar para luego meterme en ellos.  Hay otros obstáculos que aún no logro superar y tal vez nunca lo logre.  La vida es corta aunque la jornada es sumamente larga y uno necesita llevar siempre buenas provisiones para el viaje.  Necesitamos buena comida, buenas historias y  buena compañía. Necesitamos un sentido de orden pero también un sentido del absurdo. Necesitamos divertirnos en el trayecto sino de qué sirve.

                   A tiempo que agradezco los minutos que cada uno de Ustedes le regala a lo que aquí escribo mensualmente, les dejo una pequeña tarea: 
Entra a la página www.wordle.net    En ella podrás fabricar una Nube de Palabras. Yo hice mi propia nube y la llamé Felicidad. La conformé con las palabras que definen aquello y aquellos que me hacen feliz. Pruébalo, imprímelo, copia el código a tu blog, a tu Facebook, a donde quieras. Yo te aconsejo que lo  imprimas y lo coloques en un lugar visible para que diariamente lo mires y te sorprenda aquello que es tan sencillo y que realmente te hace feliz… como un arcoiris: es solo un instante.  

martes, 30 de noviembre de 2010

Con cámara al hombro, de Jurica a Nueva York

escritora huésped
Maga M. González

Domingo por la tarde. Estamos a la mitad de un largo fin de semana pues al día siguiente se conmemora el Día del Trabajo en los Estados Unidos y he citado a Alfredo Alcántara para que platiquemos respecto al trabajo que desempeña en la Ciudad de Nueva York .
La cámara de video y la cámara de cine fueron sus juguetes durante su niñez y adolescencia y ahora son herramienta de trabajo.


Esta historia inicia en Jurica , Querétaro donde llegó siendo un niño. Cualquier pretexto valía para que Alfredo siendo un niño, hiciera un corto, filmara una película, un “largometraje” de unos cuantos minutos donde todo aquel que llegaba de visita a la casa, instado por supuesto por él, podía probar su talento como actor. Durante el transcurso de algún evento familiar o reunión de amigos Alfredo dirigía, filmaba, editaba, musicalizaba y producía. Hoy al paso de los años el material vale oro pues documenta la diversión de la infancia (¡Curiosamente, uno de sus actores infantiles- Miguel Septién hoy ya trabaja en Broadway !)
Hacer películas fue siempre el sueño de Alfredo. Apenas había terminado sexto grado de primaria y ya solicitaba información a las escuelas profesionales de cine de Estados Unidos. Aún conserva un par de cartas donde le respondieron una vez que notaron su corta edad aún. En una de ellas la directora del programa de cine le escribe de su puño y letra diciéndole que lo felicita ya que no muchos definen su pasión por la vida a tan corta edad y lo anima para que se vuelva a poner en contacto en unos cuantos años más.

Alfredo Alcántara Marentes fue alumno del Colegio Kennedy de donde se despidió antes de haber cumplido 15 años para estudiar en Fountain Valley School de Colorado Springs, Colorado. Cuatro años después ingresó sus documentos para ser aceptado por la Universidad de Nueva York de la que 4 años más tarde se graduó con honores del prestigioso Programa de Cine que ofrece “Tisch School of the Arts” dentro de la Universidad. El programa solamente admitía a 50 candidatos y Alfredo fue uno de los elegidos.

Durante su tercer año tuvo la oportunidad de estudiar un semestre en FAMU la Escuela de Cine de la República Checa y de trabajar en los estudios de Kodak y Panavision en la Ciudad de Praga. Durante estos meses, dirigió un cortometraje llamado “Las lágrimas de oro” que participará en 2011 en el Festival de Cine de la Universidad de Nueva York. Asimismo, ganó el patrocinio de la misma universidad para filmar en el estado de Colorado, el cortometraje que presentó como tesis para recibirse y cuyo título es “Agua que Corre”, mismo que también está enfilado a participar en los festivales de cortometraje artístico de Estados Unidos, Toronto y Berlín.
El abanico de proyectos en los que trabaja es muy variado pues además de desempeñarse como realizador de cine, su trabajo como fotógrafo cinematográfico comienza a ser muy cotizado y ya comparte créditos en cortometrajes que hay sido galardonados en el Festival de TriBeCa en Nueva York.
Justo el mes pasado fue premiado por GE (General Electric) ya que presentó a concurso un spot comercial acerca de la energía renovable.

Hoy Alfredo Alcántara me platica sobre el proyecto en el cual está trabajando y que arrancó hace prácticamente ocho meses.
La amena entrevista nos lleva a definir la diferencia que existe entre un fotógrafo de cine y un fotógrafo para documentales. El trabajo de un fotógrafo de cine es contar una historia a través de imágenes en movimiento, pero estoy por descubrir un ángulo diferente que es el oficio de un fotógrafo para documental y Alfredo me brinda esta perspectiva desde diversos ángulos.

El oficio del cine que aprendió durante su estadía en la Universidad de Nueva York lo capacitó para trabajar en ambas esferas: el cine narrativo al que lo rigen los muros de un set, y el cine documental que es gobernado por otro set de códigos y que le atrae por la naturaleza espontánea a la que se enfrenta.

El trabajo de un fotógrafo de cine es el de crear imágenes, pero al fotografiar un documental, su trabajo será “encontrar” esas imágenes además de contar con la sensibilidad suficiente para captar lo que sucede frente a él, captar el momento justo, la expresión facial, la gesticulación , el movimiento de las manos y todo aquello que será lo que revele al individuo y al momento preciso.
En el argot cinematográfico existe la expresión: “el paso de la mariposa” (documentary butterfly) pues se necesita el talento para captar lo irrepetible. El fotógrafo debe poseer instinto y el don de la improvisación, la habilidad y el deseo de escuchar.

Alfredo Alcántara cuenta con todo esto a su favor. Es por ello que desde Mayo forma parte medular del equipo de trabajo del Doctor Irving Dardik quien produce un documental llamado “The Wave Maker”. (Aún no existe una traducción oficial para el título-aunque la traducción literal sería El Generador de Ondas.)

Dardik ha estudiado meticulosamente los ritmos circadianos que son básicamente los ritmos biológicos. Todo animal y planta muestra un ritmo biológico que está unido a un cambio ambiental rítmico. La esencia de su teoría es simple: Todo el Universo está compuesto de ondas- todo lo que afecta nuestro sentidos. Al nacer el ser humano está conectado a todas las ondas y ritmos naturales. Estos patrones naturales con los que el hombre está unido desde que nace se van deteriorando por una mala calidad de vida, de alimentación, de sueño y de presión cotidiana. El hombre llega al mundo siendo una perfecta orquesta en sintonía y de repente cada grupo de instrumentos decide tocar en desorden y desentono.

Habiendo sido la Cirugía Vascular su especialidad médica inicial, Dardik originalmente vio su investigación y su principio como la oportunidad para brindar salud, contrario a lo que es el punto de vista común de diagnosticar y curar enfermedades, y por medio de un programa de ejercicios meticulosamente diseñado, ha encontrado el camino para ajustar y realinear el organismo del ser humano que se encuentra estresado por diversidad de factores y por lo mismo se encuentra fuera de sincronía.

Este nuevo enfoque ayuda a mitigar los efectos de las enfermedades crónicas. El programa de ejercicio ha devuelto mejoría y calidad de vida a individuos cuyo panorama futuro instalaba a muchos en una silla de ruedas. La recepción de tan valiosa teoría y principalmente los magníficos resultados de su puesta en práctica han abierto a las teorías del Doctor Dardik la puerta hacia otras ramas científicas como son la Fusión en Frío, la Metalurgia y por supuesto inmenso campo en la Medicina.

Alfredo es cálido y sencillo en su trato pero acepta confirmar que el Doctor Dardik ha expresado en diversas ocasiones que el haber contratado a Alfredo ha sido un gran acierto pues su capacidad de trabajo, su talento y su sensibilidad son extraordinarios.
Alfredo Alcántara es el fotógrafo documentalista que mantiene su ojo detrás de la cámara mientras Irving Dardik va dando seguimiento y registro a múltiples casos y como parte medular del equipo del Doctor, Alfredo continúa asombrándose a diario de los exitosos resultados. Han sido ya ocho meses de intensa labor y lo que inició para él si bien como un proyecto cinematográfico atractivo, hoy se ha convertido en algo fascinante pues con su cámara de cine ha tenido el privilegio de ver y conocer aquello a lo que muchos no tienen acceso como lo fue por ejemplo el documentar entrevistas de investigadores en los Laboratorios Científicos de Stanford en Palo Alto California entre otros.

“Jamás pensé que fuera un proyecto de tal magnitud, jamás pensé lo que mi ojo iba a poder documentar,” Alfredo reflexiona.

El fotógrafo documentalista, afirma Alfredo, tiene delante de él una misión, una responsabilidad y un reto al estar frente a una situación en la cual no existe un control de cómo se va desenvolviendo, y en este caso, mi presencia toma parte de una manera más personal por lo que durante el desarrollo de las tomas, de mí dependen ciertas decisiones que serán fundamentales para el curso de la narración y la historia.

La parte íntima y personal del proyecto es una serie de entrevistas a pacientes- historias de lucha y de motivación incansable. Meses atrás – me cuenta- conocí a un paciente que había sido diagnosticado con Parkinson.
Fui a Carolina del Sur y me pasé una semana filmando su vida diaria. Diez años atrás había sido diagnosticado con Enfermedad de Parkinson y su panorama era tan oscuro que de inmediato se dedicó a dejar su vida en orden y la familia puso manos a la obra para modificar la casa con rampas pues el diagnóstico indicaba que la silla de ruedas sería en muy poco tiempo su única manera de moverse. Hoy, siguiendo al pie de la letra el programa de ejercicios del Doctor Dardik, el hombre maneja su automóvil, camina, toma clases de canto y es parte del coro en su comunidad. Las rampas se construyeron pero nunca se utilizaron.

A Alfredo le brillan los ojos diciendo: durante una semana fui y vine con él a todos lados, a su clase de canto, al ensayo del coro y guardo el recuerdo de la emoción con la que me contó y me demostró que hoy día sigue cantando pues lo primero que dejan de controlar la mayoría de los pacientes con Parkinson en una fase inicial del padecimiento son sus cuerdas vocales. Estos son los momentos en que ha valido la pena estar detrás de la cámara pues ella solita contará la historia.

Así platicamos de otros casos más, de niños, de personas mayores, que han abierto su vida personal para que otros puedan conocer el beneficio con base en su experiencia.

Para esto –dice- uno no puede llegar con una cámara y montar un tripié y un set de iluminación. Hay que lograr primero una conexión y generar confianza. Una vez hecha, ellos te abren la puerta y te contarán su historia…es por eso que el trabajo de un documentalista en realidad nunca termina.

El documental estará terminado en la Primavera de 2011 y se presentará en el Festival de Cine Sundance así como en el Festival de TriBeCa en Nueva York.

Nuestra plática nos llevó conversando gratamente hasta la Calle 55 donde concluimos esta entrevista sentándonos a comer una exquisita sopa de cebolla en uno de sus restaurantes favoritos. Platicamos sinfín de anécdotas, acerca de aquellos días soleados en Jurica y principalmente de cómo un sueño ya se ha convertido en realidad.

lunes, 1 de noviembre de 2010

De basura y otras cosas


Hace unas cuantas semanas llegó a mis manos un libro que me atrapó desde la primera página.  Se trata de “Homer y Langley” escrito por E.L. Doctorow.         He de confesar que la historia me llamó la atención al leer la contraportada y cual fue mi asombro al enterarme días después que Homer y Langley existieron y que el autor nos lleva a conocer la vida de los  hermanos introduciéndonos poco a poco en su mundo, en ese mundo que los llevó a encerrarse un día dentro su casa para siempre.  En una entrevista para el diario español El País, el célebre autor  comenta que leyó en los diarios de Nueva York sobre este incidente cuando él era apenas un joven adulto y ya siendo escritor siempre tuvo el deseo de escribir una novela basada en este episodio que a menudo rondaba su mente.   Doctorow manipula así la realidad, cambia el orden en que nacieron los hermanos, alarga sus vidas pero respeta la esencia de cada uno.  


Aquí la secuencia de los hechos:


El 21 de marzo de 1947 policía y bomberos entraron en la casa ubicada en el número 2078 de la 5a. Avenida – esquina con la calle 128 en Manhattan, Nueva York.  Trataron de hacerlo por la puerta principal pero no pudieron. Tampoco por las ventanas pues toneladas de objetos y periódicos lo impedían. Al final, penetraron por un agujero que había en el techo. Los vecinos llevaban varios días sin ver a Langley, el único de los hermanos que salía a la calle. La policía no tardó en encontrar a Homer, el hermano ciego y paralítico, muerto de inanición, entre trampas, objetos y toneladas de periódicos.
Al cabo de dieciocho días encontraron a Langley. En realidad, estaba muy cerca de su hermano. El forense concluyó que iba rumbo a llevarle comida a su hermano cuando una pila de objetos le cayó encima sepultándolo y matándolo; el cuerpo ya estaba irreconocible.
Dejemos la noticia que apareció a ocho columnas en los diarios neoyorquinos y vayamos atrás.
Los hermanos Collyer eran hijos de un reconocido ginecólogo y una cantante de opera.  La familia presumía descender de los Livingston, un apellido renombrado y establecido en la isla de Manhattan allá por el siglo 18.  Los jóvenes Collyer estudiaron en la Universidad de Columbia, uno de ellos la carrera de ingeniería mientras que al otro le brotó el talento para el piano.  Ambos hermanos se caracterizaban por ser un par de excéntricos, el concertista con una larga y ondulada cabellera –algo muy extraño en esa época- y el otro desarrollando inventos innecesarios, como una aspiradora para el interior de los pianos y un generador eléctrico que adaptó dentro de un automóvil Ford Modelo T.
 En 1909 la familia se mudó a una residencia en Harlem donde las familias adineradas habían comenzado a comprar grandes propiedades.  El padre de Homer y Langley, el Dr. Collyer era también considerado un hombre excéntrico pues se decía que para ir a su consultorio en vez de utilizar un automóvil o bien el transporte público, prefería hacerlo dentro de un kayak a lo largo del East River. De regreso a casa cargaba el kayak sobre su cabeza.  E.L. Doctorow narra en el libro que sus padres mueren debido a la epidemia de gripe aviar después de visitar España- (la epidemia fue real, el incidente no). El caso real es que los señores Collyer por alguna razón se mudan dejando a los dos hermanos, ya hombres hechos y derechos viviendo en la residencia de Harlem en Manhattan. 
Poco tiempo después a la muerte de los padres, quedan herederos de las cuentas de banco, de la casa y de todo lo que hay en su interior.  Al poco tiempo, aquella zona de moda para los ricos en Harlem deja de serlo pero los hermanos deciden no mudarse.  El bien raíz comienza a depreciarse y la personalidad de la zona también se deteriora.
Así es como comienzan los rumores, de que existen objetos de valor en la casa y sufren varios intentos de robo.  Su temor va en ascenso y deciden crearse su propia fortaleza además de que Langley aprovecha sus conocimientos de ingeniería y su creatividad para concebir una serie de trampas en caso de ser sorprendidos de nueva cuenta. 
Su situación económica jamás fue mala pues heredaron una gran fortuna lo que les permitió darse el lujo de no trabajar pero deciden no pagar más los servicios que proporciona la ciudad quedándose así sin teléfono, sin calefacción, sin luz eléctrica y sin agua corriente. En 1942 los medios van tras la noticia al enterarse que Langley se rehúsa a pagar el faltante de la hipoteca.  El diario New York Herald Tribune logra una entrevista y Langley confiesa que diariamente compra los 9 periódicos que se publican en la ciudad y no se deshace de ellos pues confía en que pronto Homer su hermano recobrará la vista y así se podrá poner al día de los sucesos mundiales.
 Sí. Aún no lo había yo mencionado, pero el caso es que Homer comenzó a perder la vista poco a poco pues padecía de hemorragias en la parte posterior del globo ocular además de reumatismo.  Su hermano creía haber encontrado el remedio para curarlo de la ceguera haciéndole comer cien naranjas por semana además de pan negro y mantequilla de cacahuate. La presión y el acoso constante del Ayuntamiento continúa por lo que un día Langley decide pagar lo que resta de la hipoteca y hace un cheque por $6,700 dólares (aproximadamente 100 mil dólares actuales). Se dice que entrega el cheque por una rendija de la puerta y se vuelve a encerrar a piedra y lodo. Por un rato, la vida de los Collyer queda en el olvido. 
Los años siguen pasando, y debido al corte de los servicios, en invierno  calentaban el gran caserón de cuatro pisos de la Quinta Avenida con un pequeño calentador de keroseno. Los vecinos veían a  Langley caminar cuatro cuadras cada noche  para traer un par de cubetas de agua.  Muchos aseguran que lo vieron ir a pie hasta Brooklyn para comprar simplemente un poco de pan.   Homer era ya un discapacitado, reumático y ciego, y estaba a expensas de los cuidados que su hermano le pudiera brindar.  En sus largas caminatas Langley traía a la casa una serie de objetos que almacenaba en todas las habitaciones.
Durante su vida acumularon toneladas de periódicos y objetos de lo más variado: diez pianos de cola, coches, maquinas de rayos X, centenares de miles de publicaciones, varios tocadiscos, decenas de miles de libros, miles y miles de discos.
El 21 de Marzo de 1947, la estación de policía de la calle 122 recibió una llamada anónima afirmando la existencia de un cadáver dentro de la casa.  La policía llegó al domicilio pero se enfrentó a una serie de complicaciones para entrar a la propiedad.

 Lograron derribar la puerta pero se encontraron con una muralla hecha de periódicos y apuntalada con pequeñas piezas de metal intercaladas entre cientos de capas de papel lo que hacía de este muro un obstáculo infranqueable.  Pasaron horas tratando de lograr atravesarlo sin suerte alguna.  Todos los ventanales estaban enrejados y ya entrada la noche alguien descubrió la posibilidad de pasar a través de un agujero en el techo de la azotea.  El orificio solo permitía la entrada de un individuo mismo que tardó casi dos horas gateando y arrastrándose entre cajas de cartón amarradas con cuerdas, carriolas infantiles, sombrillas atadas, botellas de vino, catres y sillas hasta llegar a donde se encontraba el cuerpo de Homer, sentado en una silla con la cabeza apoyada en las rodillas y el cabello gris y largo más allá de los hombros. Traía puesta una bata de baño raída.  El forense determinó que la muerte de Homer no tendría más de 9 horas por lo que el olor fétido no provenía de este cuerpo. Inmediatamente se descartó que el móvil hubiera sido asesinato.  Homer había muerto por la combinación de varios factores: desnutrición, deshidratación y ataque cardiaco. 
Ya para esta hora el misterio había atraído a más de mil personas, pero aún no había ninguna señal del paradero de Langley.
En el afán de resolver el caso, la policía se dio a la tarea de revisar toda la casa, removiendo toneladas de basura. Los rumores comenzaron: que alguien había visto a Langley a bordo de un autobús rumbo a Atlantic City; que el hermano había huido  hacia Nueva Jersey; hubo reportes de haberlo visto en nueve estados de la Unión Americana, todos ellos falsos.  La policía continuó vaciando la casa sacando toneladas de objetos y basura. 
Dieciocho días después, un trabajador encontró el cuerpo de Langley a escasos 4 metros de donde había muerto su hermano, su cuerpo devorado y descompuesto.  Se concluyó que Langley venía arrastrándose a traerle comida a su hermano cuando se enrolló en una de sus propias trampas y varios objetos pesados le cayeron encima sepultándolo.  Homer, ciego y paralizado murió de inanición días después. 
La policía y el departamento de salubridad de la ciudad sacaron más de 130 toneladas de basura.  Lo poco que se salvó no alcanzó ni los 2 mil dólares en una subasta.  Ya que jamás se le dio mantenimiento a la casa, el inmueble fue finalmente derribado. 

Homer y Langley se convirtieron en un exponente moderno, rico y extremo del conocido Síndrome de Diógenes, que al parecer, también se conoce en otros ámbitos como Síndrome de Collyer.  Esta patología llamada Disposofobia se refiere a la adquisición excesiva de objetos y la manía de no deshacerse de ninguno, incluso si estos carecen de valor o son insalubres.  No se ha determinado si este síndrome es una condición aislada o viene unida al trastorno obsesivo-compulsivo.